¡Bienvenidos a Malta!

Situada en el mar Mediterráneo, Malta dista 93 km desde Sicilia y 290 Km tanto de Libia como de Túnez. El archipiélago maltés es compuesto por tres islas: Malta, la más extensa, 246 Kmq, con capital Valletta, la islita de Comino, que está despoblada de invierno, y en fin la isla de Gozo.

Muy pocos países pueden jactarse de la misma concentración de historia, arquitectura y playas en una superficie tan limitada. Hay ricos testimonios de un pasado que halla sus raíces en la historia, y Malta es ideal para quien quiera unir al relax y a la vida de mar también un carácter histórico y cultural de notable importancia. Aislada por siglos, subyugada y dominada por Fenicios, Romanos, Bizantinos, Árabes, Normandos y aún por Angevinos y Aragoneses, reino de la Soberana Orden de los Caballeros, conquistado por Francia e Inglaterra, Malta es un puente entre culturas, tradiciones e idiomas diferentes, aunque guarda su propia identidad.

Malta es la última avanzada meridional de Europa y se encuentra en el centro tanto físico como comercial del Mediterráneo. Sobre sus tierras se empezó a construir desde la lejana prehistoria; una civilización tanto desarrollada cuanto misteriosa nos dejó en efecto edificios de impresionante grandiosidad, documentación única en el mundo por lo que concierne la Edad del Cobre. Pero si Malta es una joya artística y rica de historia lo debe sobre todo a la Orden Hospitalaria de los Caballeros de San Juan, una congregación de espíritus fuertes y de personalidades no comunes concentrado en un espacio realmente pequeño.

Esto ha incidido mucho también en la caracterización del paisaje, marcado más por las fachadas de espléndidos edificios y por las cúpulas de estupendas iglesias barrocas que por bosques y colinas. A los caballeros hay que atribuir en efecto también la construcción de la inexpugnable y elegante Valletta, convertida en la capital de Malta, rica también de obras artísticas además de ser una genial avanzada militar.

En todo caso Malta no ofrece sólo arte y cultura. El clima, que permite baños hasta el otoño avanzado, el mar transparente y las aguas cristalinas la convierten en un pequeño paraíso, también para quien está en busca de tranquilidad. Las islas maltesas son por lo tanto un concentrado de hechos arquitectónicos y artísticos, prehistóricos e históricos, paisajísticos y ambientales único en su género, todo coronado por las aguas más azules de todo el Mediterráneo.

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